
HERMANAS DE FUEGO
Versión: Castellano
Cuando una joven monja de un convento de clausura es violada por un cura de una parroquia cercana, dos compañeras de la víctima deciden tomarse la justicia por su mano, y asesinar al párroco.
Después emprenderán una huida, en la que cada vez, acumularán más delitos, hasta que al final, decidirán cumplir su sueño de viajar en globo para estar lo más cerca posible de Dios, y después acabar con sus vidas, lanzándose al vacío como palomas.
El hermano de una de ellas, un policía retirado, vuelve a la carretera para detenerlas, y hacerlas entrar en razón y que se entreguen.
Pero el Señor tiene otros planes para ellas, y en el momento de robar un globo, e intentar que se eleve, aparece un extraño personaje, que les propone un plan mucho más diabólico.
Las monjas, que ya no tienen mucho más que perder, y después de haber disfrutado de los placeres de la vida: aceptan.

FICTiMO

Narrador:
Las tres hermanas, tres monjas vestidas de paisano, intentan escalar una iglesia. Tienen el objetivo de entrar por una abertura secreta en la parte superior.
La mayor de ellas, Sor Constanza, les cuenta mientras se agarra a una gárgola:
Constanza:
¡Nenas! Cuidado donde os agarráis. Esta catedral tiene muchos años, y esta piedra caliza se deteriora con el paso del tiempo.
Ena:
Sí, madre. No me gustaría caerme desde más de 20 metros de altura. No sé porqué tienen que hacer las iglesias románicas tan altas.
Estela:
No es iglesia, Ena. Es catedral. Y tampoco románica. Es gótica. Las románicas no tienen gárgolas.
Ena:
¡Ah! ¿No?, y porque. ¿Es que no quieren ahuyentar los malos espíritus?
Constanza:
Niña, las gárgolas no son para ahuyentar los malos espíritus, simplemente son piezas decorativas por donde evacuar el agua de los tejados.
Ena.
¡Ah!, ¿y no les bastaba con un simple canalón? Ahora me doy cuenta de lo que les gusta derrochar a los padres.
Estela:
Yo creo que las románicas también tienen gárgolas. En realidad, a estos cabrones, todo lo que sea poner una estatua les pone cachondos. Así se creen más poderosos. Están obsesionados con asustar a la plebe.
Constanza:
En parte sí. Las estatuas están para demostrar poder. Y cuanto más grandes mejor, igual que las iglesias. Haced caso de una veterana: si la iglesia es grande, enorme, y tiene gárgolas... es gótica.
Ena.
¡Si madre!
Constanza:
No sé, madre… está me parece grande... pero yo diría que es gótica.
Narrador:
Sor Constanza, Sor Estela y Sor Enea, a la que sus amigas de convento llamaban Ena, siguieron escalando entre gárgolas y estatuas hasta llegar a una estrecha abertura de la catedral: que era gótica.

